El miedo es el camino hacia el Lado Oscuro, el miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento

26 de abril de 2014

Felicidades PequeñoJedi

Feliz Cumpleaños al amor de mi vida; al motor de arranque de las mañanas; a la sonrisa que hace que cada día el sol despunte en Endor.

Hoy PequeñoJedi cumple 3 años; 1094 días de inmensa felicidad; de abrazos, besos, canciones y algún que otro susto.

El balance no puede ser mejor, pues a sus recién estrenados 3 años, podemos decir que ni una sola vez a sucumbido al Lado Oscuro de la Fuerza y no hemos tenido ni una sola rabieta y los “terribles dos” han pasado sin pena ni gloria.
PequeñoJedi es un joven Ewok cabezón, con un corazón de oro y muchos midiclodianos corriendo por sus venas que hacen que el día a día sea ameno y divertido.

Le encanta cantar e incluso inventarse la letra de las canciones; montar en su recién estrenada bici nueva, leer cuentos, y sobretodo “ayuyar” a Obi-Wan a cuidar de los animales; recoger los huevos de las gallinas es lo que más le gusta del mundo mundial.

Su lengua cada día es menos de trapo y tiene un extenso vocabulario en los dos idiomas; aunque sigue dándole patadas a los dos diccionarios que da gusto.

PequeñoJedi es un Padawan feliz y sano, ¿Qué más pedirle a la vida?

19 de marzo de 2014

Corbata´s Day



Por que hoy es un día especial, hoy PequeñoJedi felicitará a Obi-Wan con un fuerte beso y un claro PAPA, y eso es el mejor regalo.

Por que...
Cuando eres niño tu padre es como La Fuerza, lo puede y sabe todo todo.
En la adolescencia tu padre es degradado y ya no sabe ni entiende nada nada.
En la edad adulta, tu padre es un Jedi que no sabe de todo pero sabe muchos nada.



Felicidades a Obi-Wan por ser un padre atento y despistado, preocupado y despreocupado y sobretodo por ser la otra pata del tripode en el que se sustenta esta familia.

Felicidades también a Perico Pindanga, PapádeAlex, PapádeBoliche, PapadeBichito y Pequeñin, al Doc, PapáLobo, Papasincomplejos, Estrajano, Miguel,Jorge, y Jose .... 

Felicidades a Anakin, porque eres parte imprescindible de La Fuerza.

Y Felicidades también a Luke... por la parte que le toca.  


17 de marzo de 2014

14 de febrero de 2014

Brazos vacios llenos de abrazos

Mi pajarillo:

Te todas todas te tocaba ser el/la segunda, en ese sitio donde estas te esperaba tu hermana mayor para imagino, ayudarte a esperarme cuando podamos volver a estar juntas las tres; aquí, si mi vientre no hubiera sido un lugar tan hostil, en septiembre, habrías convertido a tu hermano en hermano mayor.

De todas maneras eres la/el segundo; en este caso mi segundo gran fracaso, mi segundo aviso de la naturaleza.

Pero yo también soy la segunda, y ser la segunda no esta tan mal...

La segunda tiene el camino más llano, y mamá puede abrazarte desde el dolor, tu hermana tuvo que esperar mucho tiempo para poder saber de mi, porque no acepte su pérdida.

Quizá la tuya la acepto mejor porque pudimos vernos, pudimos llorar juntos los tres y decirnos adiós a la cara; papá y yo pudimos sentir que eras real, no una imagen quieta en un monitor.

Al salir del hospital, tristes, con los brazos vacios llenos de abrazos, tu padre y yo oímos un bebé llorar, nos dimos la vuelta, porque el corazón fue más rápido que el cerebro; pero no eras tu, era imposible que hubieses sido tu. Ese sonido junto a la imagen de tu cuerpecito me los guardo para nosotros.

Eres la segunda, pero no estas ni encima ni debajo de ninguno de tus hermanos; estas entre ellos.

No porque, no me quede en la cama llorando, hundida y desesperada de dolor; no siento menos tu ausencia.

Siento que te estoy fallando por segunda vez; todo es segundo.... odio lo segundo....

Todo mi amor no pudo retenerte en mi vientre y todo mi dolor no puede llenar mi mente....

Pero estas aquí, junto a tu hermana en este enorme hueco vacío que hay en mi corazón, un hueco que debería estar lleno de besos y caricias, canciones y susurros. Un enorme hueco que nadie llenará, porque es tu hueco.

Hoy me vuelvo a despedir de ti, esta vez con palabras... te pido perdón por dejarte marchar, por no poderte acompañar un minuto más en tu camino; pero tu hermano me espera y me necesita tanto como yo a ti.

Te pido por favor, te quedes con tu hermana y os hagais compañia, si ella aún no la ha encontrado, buscar a la abuela... ella os dará calor y consuelo.

Te quiero mi pequeño pajarillo  y te querré toda mi vida.

12 de febrero de 2014

Su nido vacio

Hoy hablando con una amiga que esta pasando el duelo de la amarga espera; hablando de esta pérdida y de como me siento; me ha dicho algo que me ha hecho reflexionar...

Porque los hombres, maridos y padres, no sienten el dolor del vientre vacío, no son ellos los que se hormonan para conseguir ese positivo en un papel, no sufren el dolor físico del parto sin premio, ni pueden experimentar el continuo examen al que se somete una madre de brazos vacíos.”

Pero tampoco sienten la culebrilla en el vientre, o la presión que hace ir al baño a cada rato, no tienen ese subidón hormonal de felicidad infinita al dar de mamar a su bebé.

Ellos son los grandes olvidados...

El sábado pasado vi a mi marido sufrir, tanto como yo, no tuvo contracciones pero si fue su sangre la que se derramó, porque fue su hijo el que se fue, y una parte de él se fue con el.

Mi marido perdió a su hijo, tal como lo perdí yo.

Pero el “debe ser fuerte” debe “cuidarme” y debe “mantenerse entero”, y yo me pregunto ¿Porqué? ¿Por qué a mi marido no se le permite sentirse a hablar de su pérdida y llorar por su hijo nacido muerto seis meses antes de lo debido?

El embarazo, parto y puerperio parecen exclusivos de la madre y el niño si sale bien, y exclusivo de la mujer si sale mal.

El padre es ese ser que atiende a las visitas y pone el café (ahora ya ni puros regala el pobre) cuando su hijo nace; y es el “timón” del barco a la deriva que se convierte una casa ante una pérdida así.

¿Y entonces? El hombre ¿Cuándo llora? ¿Cuándo hace su duelo? ¿Cómo se despide, se rompe y vuelve a recomponerse?

Me niego educar a mi hijo en ese limbo, necesito saber que vosotros, hombres que me leéis, habéis encontrado a alguien, un momento un instante para llorar, para gritarle y escupirle al sol toda la rabia y el dolor de vuestro interior.

Hoy más que nunca os valoro por lo que sois, personas antes que hombres y padres; valoro vuestros sentimientos y acepto vuestro dolor.

Hoy y aquí, por escrito y ante el mundo entero me comprometo a no castrar los sentimientos de mi hijo, a no practicarle una ablación terrible.

Ante todos y cada uno de vosotros, que habéis tenido que “ser fuertes” y reprimir vuestras lagrimas, por cada una de esas gotas saladas no vertidas me comprometo a enseñar a mi hijo a llorar, hundirse y levantarse como una persona más fuerte aún; a ser un hombre.

Este post va dedicado sobretodo al hombre de mi vida, que con su amor y su sensibilidad me ha demostrado una vez más que es el mejor compañero de viaje que pude jamás imaginar.



10 de febrero de 2014

Mi Nido Vacio

 Son las 2:35 de la mañana, de este frio y triste lunes; apurando las últimas horas de un fin de semana horrible y doloroso.

Debería haber sido un fin de semana perfecto, junto con mi marido y mi hijo de casi tres años íbamos a visitar a una gran amiga y a su maravillosa familia; mi hijo tendría este fin de semana a la mascota de la guardería y disfrutaría del puente, aprendiendo y disfrutando.

En cambio ha sido un fin de semana intenso.

El viernes al mediodía sentí que algo no iba bien, no había dolor, pero un leve sangrado me alertó que la vida en mi vientre que tanto nos había costado conseguir volvía a estar en peligro. El reposo absoluto no hizo más que confirmar las sospechas, el nido estaba siendo abandonado.

A media tarde me dirigí sola al hospital de referencia, ese hospital que me ha dado tantos disgustos como alegrías; el mismo hospital que me sacó sin mi niña, con los brazos vacíos y el corazón encogido, y el mismo hospital del que salí feliz y airosa hace casi tres años con mi precioso hijo en brazos.

Allí y tras varias ecografías y un grupo de estudiantes con cara de circunstancias, me dijeron que esa nueva esperanza que se albergaba en mi interior se estaba yendo. A solas lloré, grité y maldije; por primera vez en algunos años volví a pelearme con el mundo y volví a perder.

Al llegar a casa, esperaba mi hijo, sus sonrisas y su amor infinito.

Se fuerte me dije, que no te vea llorar me ordené, que no note ni presienta el dolor y la angustia.

A la mañana siguiente dejamos a nuestro hijo junto con su tía; mi marido y yo nos encaminamos al hospital.

Fue una tarde de espera y dolor, mucho dolor; dolor inútil y penoso; un dolor de parto sin premio. Un dolor corporal que sólo remitió al sentir marchar a mi precioso bebé, solos los dos en una fría habitación de hospital, sin más apoyo que un bote para “dejar lo que eches” y todo el amor de mi marido.

Tuve, no, tuvimos a la tribu a golpe de whatsapp tirando de nosotros, respetando silencios y respondiendo rápidas a cualquier solicitud, nerviosas y tristes sintiendo con nosotros; tuvimos los videos y fotos que mi hermana nos mandaba de nuestro hijo haciendo sus cosas cotidianas y hablando con su lengua de trapo.
Tuve un grupo de enfermeras y profesionales que comprendiendo lo que pasaba en la habitación 444 se volcaron en no volcarse, en dejar espacio y en respetar decisiones a veces dolorosas como quedarse “el bote” un rato más.

Después del dolor físico, el legrado, y una noche extraña... caricias, croquetas, lagrimas y una nube de somnolencia.

A la mañana siguiente más tribu, más lluvia en el corazón y más dolor en el alma.

Parir a tu hijo muerto, verle la cara y las manitas, despedirte de el sin palabras.... Es con diferencia lo que más nos ha unido a él; y su imagen nos acompañará en todos sus cumpleaños no cumplidos.

Hoy, cuando mi hijo se levante, comenzará un nuevo día, una nueva semana, comenzará mi duelo silencioso, porque mi príncipe de rizos rebeldes es lo que me retiene para no desear irme con mis otros dos hijos, y se merece a su madre al cien por cien.

Hoy hijo, te doy las gracias por ser fuerte y haber resistido ese nido hostil que fue mi vientre y haberme dado lo mejor de la vida.


12 de enero de 2014

Visita de Lino (Batallas en la MiniEstación)

No todas las batallas en la MiniEstación van a ser negativas... Ni mucho menos!

Como ya comenté en la entrada “Creando Pequeños Sith gracias a Peca y Lino”, en la clase de PequeñoJedi tiene dos mascotas; Una vaca llamada Peca (originalidad sobretodo) y una cebra llamada Lino (por eso de la paridad entre sexos), mascotas las cuales cada viernes se van a casa de algún MiniEwok a pasar el fin de semana y así conocer todas las casas y costumbres de Endor a la vez que evitan cogerse un fuerte resfriado, pues los fines de semana no se pone la calefacción en la MiniEstación y en Endor en invierno hace muuucho frío.

Hace ya casi un mes le tocó tal honor a PequeñoJedi, que encantado cumplió una por una todas las condiciones para llevarse a casa a tan insigne personaje:

1) Tener ilusión por llevarte a la mascota: PequeñoJedi llevaba varias semanas cantando la canción del sombrero de Lino... haciendo méritos a la vez que martilleando los oídos de cualquiera.


2) Enseñarle la casa y las mascotas de la familia: Esto PequeñoJedi lo cumplió a raja tabla, y el pobre Lino colechó con Obi-Wan y Leia, recogió los huevos de las gallinas y de la pata, quedó atrapado entre la paja de los conejos, montó cual jinete sobre Nala, por poco se baña en el estanque de las tortugas e incluso conoció a Anakin y su Padawan que realizaron un viaje interestelar a hipervelocidad para estar ese fin de semana animando a ObiWan, el pobre Lino fue hasta al vater!


3) Jugar con la mascota “para que no se aburra”: Lino jugó con el tren de los Legos, Progenitor A le leyó unas 3 veces (en la misma tarde) el cuento de "Goldilocks and the Trhee Bears"; Hizo pizza con ObiWan, jugó con la plastilina, saltó encima de la cama, e incluso ha sido el protagonista de este post!

4) Devolver la mascota el lunes siguiente: Bueno... eso ha sido más complicado, porque PequeñoJedi al salir de clase, preguntó por Lino, pero Leia le llevaba a Jeromin... el gran olvidado ese fin de semana que ha vuelto a ser el peluche preferido de PequeñoJedi.

Leia y ObiWan desconocen que hacen Lino y Peca a lo largo de la semana, pero están convencidos que Lino se ha ganado un merecido descanso en su caja hasta el viernes que viene.

7 de enero de 2014

PequeñoLordSith ... (Batallas en la MiniEstación)

¿Sabéis cuando tu precioso MiniEwok llega de la MiniEstrelladelaMuerte con la marca de un mordisco?
¿Conocéis esa sensación de perplejidad y rabia?
¿Habéis experimentado la frustración que produce?
¿Y si no es una vez aislada y son dos veces seguidas? ¿En dos días consecutivos?
¿Qué hacer en estos casos?
¿Hablar con la profesora? ¿Culpar al MiniEwok o a los padres del mordedor?
Antes de seguir leyendo, pensarlo un segundo y contestar a las preguntas arriba formuladas, por favor.
¿YA? ¿Ya habéis contestado? No en serio... contestadlas.
Bueno, confiaré en vosotros.... y ahora empezaré la historia por el principio.

En Endor hay una MiniEstrelladelaMuerte (guardería) muy moderna y bien equipada (bueno, no tiene aire acondicionado y hace quince días no funcionaba la calefacción... pero tiene una arquitectura de lo mas cool) y con un grupo profesional muy competente (aunque por eso de los recortes insuficiente) que suple con confianza y profesionalidad todos los recortes que esta sufriendo la educación pública en toda la galaxia.

Porque sí, en esta parte de Endor somos partidarios de la Educación pública de calidad, porque un concepto no excluye al otro, y porque deberían ir unidos, Leia y Obi-Wan decidieron en su momento llevar a PequeñoJedi a una MiniEstrelladelaMuerte pública en el mismo Endor, que no a una privada en el mismo polígono industrial donde trabaja Leia.

Estoo... te ha salido “la vena Durruti” y estabas contando otra cosa

Ejem.. A lo que iba...

Tanto Leia como Obi-Wan tienen total confianza en las educadoras del centro, las cuales nos consta que son prolactancia materna prolongada, y crianza con apego. Pero claro, también son profesionales que deben “batallar” no sólo con MiniEwoks, sino con trooperpapás y JedisMamás, e incluso con alguna Sithabuela.

Por ello, cuando dentro de las aulas, donde recordemos, se deja a los MiniEwoks jugar, pero no es un aparcadero de niños, por lo que les enseñan también a resolver ciertos conflictos que en casa no suelen darse; como el aprender a compartir o a esperar turno, porque lo de aprender los colores, formas o incluso un segundo idioma son, o deberian ser motivaciones adicionales; suelen sucederse altercados.

Porque a los adultos nos cuesta refrenar ciertos impulsos, cuando nos sentimos heridos o impotentes, imaginad a un MiniEwok de 2 años cuando con su lengua de Jar Jar Binks, no se hace comprender y ademas le quitan el juguete con el que estaba jugando!

Y claro, entonces surgen los manotazos, pellizcos, mordiscos y demás agresiones típicas en las Miniestrellasdelamuerte de toda galaxia. Y allí estan las cuidadoras/pacificadoras para mediar en la batalla y que la agresión no llegue a tal. Que el conflicto se resuelva por via diplomatica y el ruido de los sables láser desarapezcan.

Pero... Y si un MiniEwok, no muerde ante la frustración sino ante la imposobilidad de transmitir felicidad y cariño?.

Pues eso es lo que le sucede a PequeñoJedi precisamente, que muerde, sí, pero lo hace como apoyo a sentimientos de cariño, y nunca de furia o frustración, lo hace cuando esta excitado, y jugando alegramente.

Pero claro, eso se lo dices a la TrooperMamá que va a recoger dos días seguidos a su MiniEwok y aparece con sendos bocados de PequeñoJedi.

Y yo me pongo en su lugar, y me molestaría enormemente, faltaría más! Aunque claro, no se me ocurriría ir al ayuntamiento a pretender que PequeñoJedi se quede en su casa y no pueda asistir a las “clases”.

Porque sí, después de hablar con directora, monitoras e incluso con las madres de las MiniEwoks afectadas... un día a la salida de la guardería, Leía es abordada por la senadora galactica del Imperio (concejal de cultura) que para más recochineo es de profesión psicóloga infantil.

Leia se ha tenído que escuchar estos meses de casi todo, y había decidido abandonar la lucha; Pero... ¿Quién perdería? Pues PequeñoJedi.

Y Leia ha tenido que vencer sus miedos y sus prejuicios y enfrentarse a la realidad. PequeñoJedi es y será durante algún tiempo un PequeñoLordSith en Endor.

Esperemos que el año que viene en “el cole de mayores” este episodio haya quedado en el olvido... Porque sí, PequeñoJedi no ha vuelto ha morder; pero la fama acumulada es grande y las troopersmadres no perdonan.

Lo que no saben es que Leia ha cambiado de actitud, y su blaster va sin el seguro echado, enfundada pero presta a defender a PequeñoJedi aún a costa de entrar el el Lado más oscuro de la Fuerza.